Decía un pintor chino que no recuerdo ahora su nombre, «si no tienes nada que decir, más vale que cuelgues los pinceles».
Algunas veces ocurre y tenemos que dejar pasar un tiempo hasta que el pincel nos llame y podamos expresarnos. Cuando lo retomamos, una pintura nos lleva a otra hasta poder sentir un paso más de comprensión de nuestra obra.
Henri Matisse decía: «Algunos protestan que un pintor ya podía decir otras cosas; que yo no suelto más que perogrulladas. Contesto que no existen nuevas verdades. La misión del artista, igual que la del erudito, es la de profundizar en verdades conocidas por él y por todo el mundo. Hay que volver a estudiarlas con ojos limpios y llegar a comprender sus más oscuros significados.»

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