A PINCELADAS

El pincel me llamaba y acudí pronto para dejarme hacer. Solo necesitaba un poco de tinta y unos toques de color otoñales.

El pincel necesitaba manchar, decir algo concreto en algún momento y me dejé llevar.

Movimientos nuevos, arriba abajo, livianos y de gran peso. Todo incluido, lo pintado y los blancos vacíos.

Al final de la experiencia… nuevas pinturas creadas.

Gracias por la experiencia. Hasta la próxima llamada!

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