Os escribo un texto del libro:»Humor Zen» de Henri Brunel:
EL BAMBÚ
Un emperador de china, del linaje de los Han, deseaba iniciarse en el ch’an. Hizo acudir a su corte a un maestro reconocido por su gran sabiduría y le interrogó así:
-¿cuánto tiempo será necesario para que me enseñes la Vía y hagas de mí un gran sabio?
-Señor-dijo prudentemente el maestro de ch’an-, la sabiduría es semejante a una planta, necesita tiempo para crecer.
El emperador meditó esta respuesta durante todo un día. Al día siguiente ordenó que se presentaran ante él los mayores sabios de China:
-¿Cuál es la planta que crece más deprisa?-, les preguntó.
-El bambú, señor.
El emperador ordenó que le trasladaran a un bosquecillo de bambúes que había en el fondo de su parque. Hizo plantar un brote de bambú en la tierra fresca y, bien instalado en su palanquín, se dispuso a ver crecer y embellecerse un jóven bambú. Pasaron las horas. El emperador, que se aburría, se durmió con el calor del día. Hacia el atardecer una mosca, que se posó insolentemente en su cara, le despertó. El emperador hizo medir el jóven bambú. No había crecido ni un centímetro.
Entonces el emperador renunció a la sabiduría, que crece demasiado lentamente en el corazón de los hombres.
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