Tenía muchas ganas de pintar y retomar el sumi-e tradicional. No hay nada como centrarte, calmar tu mente y corazón mientras que preparas la tinta y pintar cuidando los vacíos y que el pincel vuele con tu mente.
Últimamente se me va la mano componiendo con líneas de diferentes grosores y tonos. Me gusta controlar dónde marco más oscuro y claro.
Os muestro mi trabajo de hoy. Recién salido del estudio.
Cuentan que Ulises, harto de prodigios, Lloró de amor al divisar su Itaca. Verde y humilde. El arte es esa Itaca. De verde eternidad, no de prodigios… Jorge Luís Borges, «Arte poética»
Decía un pintor chino que no recuerdo ahora su nombre, «si no tienes nada que decir, más vale que cuelgues los pinceles».
Algunas veces ocurre y tenemos que dejar pasar un tiempo hasta que el pincel nos llame y podamos expresarnos. Cuando lo retomamos, una pintura nos lleva a otra hasta poder sentir un paso más de comprensión de nuestra obra.
Henri Matisse decía: «Algunos protestan que un pintor ya podía decir otras cosas; que yo no suelto más que perogrulladas. Contesto que no existen nuevas verdades. La misión del artista, igual que la del erudito, es la de profundizar en verdades conocidas por él y por todo el mundo. Hay que volver a estudiarlas con ojos limpios y llegar a comprender sus más oscuros significados.»
Realmente cuando pintamos sin imágenes delante ni paisajes en vivo y directo, estamos, aunque no lo queramos o no seamos conscientes de ello, bocetando y pintando lo que nuestra mente conoce y va viendo al ir avanzando el trabajo.
Eduardo Manet decía :»Sí, estoy influenciado por todo el mundo. Pero cuando me meto las manos en mi bolsillo me lo encuentro lleno de dedos del prójimo.»
Mi trabajo de hoy: tinta y acuarela para ejercicios de abstracción y dejar trabajar la mente libremente.
En esta ocasión el protagonista ha sido el monte. «EL ALMA DEL MONTE. MANCHAS Y LÍNEAS».
Después de estudiar y ver a mi manera el monte en cada paseo, he ido aprehendiendo su movimiento, sus líneas y sus zonas oscuras.
Cuando voy por el monte, me atraen esas ramas cruzadas que van en todas las direcciones ; unas finas y otras gruesas, hacia arriba y abajo, lateralmente, unas que cuelgan del tronco y otras caídas.
Veo líneas entre manchas. Me interesa el trazo en movimiento con toda su energía. Trazo, línea y mancha.
VientoEquilibrio OtoñoPrimavera Otoño
Después de dos años de empaparme del monte, muestro mi trabajo en esta exposición donde podéis ver hasta 42 cuadros.
No hay que ser agricultor para saber que una buena cosecha requiere de buena semilla, buen abono y riego constante. También es obvio que quien cultiva la tierra no se impacienta frente a la semilla sembrada, hablandola con el riesgo de echarla a perder ;gritándole con todas sus fuerzas :¡crece, por favor!
Hay algo muy curioso que sucede con el bambú japonés y que lo transforma en no apto para impacientes :siembra la semilla, la abonas, y te ocupas de regarla constantemente. Durante los primeros meses no sucede nada apreciable. En realidad, no pasa nada con la semilla durente los primeros siete años, a tal punto que, un cultivador inexperto estaría convencido de haber comprado semillas infertiles. Sin embargo, durante el séptimo año, en un período de tan sólo seis semanas la planta de bambú crece más de 30 metros. ¿Tardó sólo seis semanas en crecer? No, la verdad es que se tomó siete años y seis semanas en desarrollarse.
Durante los primeros siete años de aparente inactividad, este bambú estaba generando un complejo sistema de raíces que le permitirian sostener el crecimiento, que iba a tener después de siete años. Sin embargo, en la vida cotidiana, muchas veces queremos encontrar soluciones rápidas y triunfos apresurados, sin entender que el éxito es simplemente resultado del crecimiento interno y que esté requiere tiempo. De igual manera, es necesario entender que en muchas ocasiones estaremos frente a si en las que creemos que nada está sucediendo. Y esto puede ser hasta frustrante. En esos momentos, deberíamos recordar el ciclo de maduración del bambú japonés y aceptar que en tanto no bajemos los brazos ni abandonemos por no ver el resultado que esperamos, si está sucediendo algo, dentro nuestro… Estamos creciendo, madurando en lo que tenemos entre manos.
Quienes no se dan por vencidos, van gradual e imperceptiblemente creando hábitos y el temple que les permitirá sostener el éxito cu este al fin se materialice.
Si no consigues lo que anhelas, no desesperes… Quizá sólo estés echando raíces….
El texto citado lo tengo de hace mucho tiempo y me gusta recordarlo y darlo a conocer a mis alumnos y personas que empiezan con el sumie. Gracias por estar ahí!!
Es bonito e interesante comprobar que después de revisar pinturas de hace más de una década mantengo una misma línea de trabajo. Unas veces en acuarela, otras en sumie, en lienzo…
Siempre me ha interesado captar la esencia de lo que veo y transmitirlo a través de la mancha y la línea.
Os muestro una acuarela encontrada en la carpeta y sus fragmentos.