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TALLER: EL BAMBÚ. IMPRESCINDIBLE EN PINTURA SUMI-E

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En septiembre, el domingo 27, pintaremos el bambú.

Podéis iniciaros al sumí-e con el bambú porque los movimientos aplicados para su ejecución nos permite el control, descarga y fluidez de nuestra energía.

Este taller va dirigido a toda persona independientemente de la edad y de los conocimientos artísticos. Es útil para quién asista por primera vez y para quién quiera seguir avanzando en su camino del aprendizaje del sumí-e.

Para más información: costafredarte@hotmail.com

Gracias.

EL SECRETO DE LA PINTURA

«QUIEN SE SUMERGE EN SU OBRA Y AGITA SU PINCEL CON VOLUNTAD DE REALIZAR UN CUADRO ESTÁ CONDENADO AL FRACASO.

QUIEN EJERCITA SU ESPÍRITU Y MUEVE SU PINCEL SIN TENER CONCIENCIA DE QUÉ PINTA, LLEGA AL SECRETO DE LA PINTURA.

SU MANO NO SE VOLVERÁ RÍGIDA, SU CORAZÓN NO SE PARALIZARÁ, Y SU OBRA SE REALIZARÁ POR SÍ MISMA SIN QUE SE SEPA CÓMO FUÉ HECHA».

humo

Costafreda Humo, 2012

Estupendo pensamiento del pintor THANG YEN YUAN.

EQUILIBRIO EN PINTURA

En el excelente libro «Zen en el arte del tiro con arco» de Herrigel, se comenta:

La impaciencia te impide conseguir tus objetivos. Cuando quieres algo, tienes que entrenarte bien, saber a qué te enfrentas, disponer todos las herramientas, pero, que justo en el momento de «disparar la flecha» tienes que cerrar los ojos y abandonarte.

Tus ganas pueden distraerte del objetivo final. Si voy directo a las cosas, acabo forzándolas demasiado. Hay que dejarse llevar«.

En pintura sumi-e, el entrenamiento es similar a la enseñanza del arte del tiro con arco. La pincelada es de un trazo único, espontáneo, maduro, seguro que sale-dispara- de nuestro interior en su momento. Antes, ha habido un proceso de aprendizaje, entrenamiento lento, seguro y evolutivo, del manejo de los materiales, conocimiento de lo que pintamos y, una vez aprendido, nos soltamos. Nos dejamos llevar…. nos olvidamos del pincel, y nos hacemos uno con lo que pintamos.

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¿ CONOCES EL SUMI-E ?

00qibaishiHe tomado unos escritos del blog de lamanoblancadelaluna publicado el 1 agosto de 2009 porque sintetiza muy bien lo que hay que saber sobre el sumí-e. Espero que os sirva de ayuda!

Sumi-e

Sumi (tinta); e (pintura). El arte de la pintura a tinta es uno de los caminos del zen japonés, como lo son la ceremonia del té, la lucha de espadas, el tiro con arco o la caligrafía, de la que el sumi-e es una variación. Estas disciplinas en apariencia tan diferentes, siguen el mismo método para conseguir el mismo propósito: el control de las molestas distracciones, el dominio de sí mismo y finalmente la liberación del talento interior, más auténtico, más perfecto y más feliz que cualquier cosa que se pueda conseguir con el intelecto.Cualquiera de estos caminos exige una dedicación de años y una entrega total. Por supuesto, no se trata de llegar a ningún fin, porque el anhelo de un fin ya es un impedimento; lo importante es el camino. Se han de manejar los materiales, se han de ensayar las posturas. Repetir, repetir y repetir los ejercicios hasta que las extremidades pierdan su torpeza y se liberen de sus limitaciones. Cometer errores una y otra vez, y aprender a soportarlos. Así, con el tiempo, la mente se libera del deseo de éxito, la mano se convierte en un transmisor instantáneo de las emociones, y se olvidan todas las lecciones, técnicas y trucos. Entonces se alcanza la maestría.

La estética zen se basa en unos principios fijados durante siglos, pero que pueden resultar extraños a ojos occidentales:

-Fukinsei, asimetría. La perfección es presuntuosa y rígida, la asimetría es libre y respira.

-Kanso, austeridad. Es mucho más difícil trabajar con pocos elementos, pero el resultado es superior.
-Koko, la pátina. Las cosas viejas, maltratadas por el tiempo, son mucho más interesantes que las acabadas de hacer. Las cicatrices y huellas, las superficies gastadas, dicen mucho más y son más hermosas.
-Shizen, naturalidad. No hay mejor maestra que la naturaleza. En ella las cosas surgen espontáneamente y por eso son auténticas.
-Yuugen, profundidad. El arte no trata de apariencias. Si las formas no reflejan lo que llevan en el fondo, no transmiten nada. Hay una totalidad más allá de los detalles.
-Datsozoku, desapego. Las emociones inmediatas distorsionan el arte. Si se practica libremente prescindiendo del resultado, se abre el canal para que el talento auténtico pueda expresarse.
 -Seiyaku, serenidad. Es el resultado de lo anterior. Con la mente como un estanque quieto, la piedra lanzada producirá ondas perfectas.
Por último, hay un elemento esencial en el arte zen: el vacío (ku). No sólo constituye la capacidad creativa de la mente, sino que es el protagonista de la pintura. El vacío (yohaku) es el papel en blanco, en el que los trazos negros muestran lo visible, abarcando el aire y el espacio sin el cual no podrían manifestarse.Los materiales reciben el nombre de Los Cuatro Tesoros del Erudito (Bunbou Shishou), y son:

Sumi-la tinta: en forma de barra, la tinta negra se deshace en agua para formar una gama infinita de grises, que sustituyen los colores. La tinta tiene una cualidad acuática, fluye por el papel y deja un rastro como una corriente.
 Suzuri-el tintero: tiene una parte elevada, oka (colina), donde se frota la barra de tinta, y otra profunda, umi (océano), donde se recoge. Los mejores son de piedra y su superficie es ligeramente rugosa para moler las partículas de tinta de forma adecuada. Su tacto y el sonido que produce son sus mejores cualidades. Como el lecho del río, tiene la cualidad de la piedra.
Fude-el pincel: hay diferentes modelos, pero con uno basta, tanto para las líneas gruesas como para las finas, si se sabe manejar la presión, la velocidad y el grado de humedad. Sujetándolo verticalmente al papel o con una inclinación de 45º, no se han de mover los dedos ni la muñeca: todo el movimiento debe venir del hombro y del codo. Suele ser grande y estar hecho con pelos de animales. La suavidad con la que acaricia el papel le hace parecer un ser vivo. Los antiguos maestros hacían un funeral para sus pinceles viejos y los incineraban en los templos.
Kami-el papel: suele ser el famoso papel artesanal japonés, el washi. Son esenciales su absorbencia, su textura, la forma en que reacciona al recibir la tinta. Las fibras del arroz o de las plantas que se dejan entrever en él recuerdan su origen vegetal.En el manual de pintura chino “El jardín de la semilla de mostaza”, que llegó a Japón en el siglo XVII, se establecían cuatro elementos naturales para seguir un aprendizaje completo del sumi-e. Se les llamó Los Cuatro Honorables Caballeros (Shikunshi):

bambú, orquídea, ciruelo, crisantemo.

 La naturaleza ha sido siempre un elemento muy importante de la cultura japonesa. Aún hoy en día, hay parques enormes en las grandes ciudades, y allí donde se acaban los edificios, empiezan los bosques. En el sumi-e no se trata de ir a copiar los paisajes o las plantas. Se ha de interiorizar el espíritu de aquello que se pinta, para que salga por sí mismo en el momento de coger el pincel. De todas formas, no es necesario tener un modelo real. Nada hay más cercano al arte abstracto que estos trazos negros sobre un papel.

APRENDER A PINTAR

Aquel que está aprendiendo a pintar, debe primero aquietar su corazón, así logrará esclarecer su entendimiento y aumentar su consciencia. «Lu Ch’ai»

Para expresarte pintando primero tienes que tener algo que decir.

«Hay que tener algo que decir- si no, más vale colgar los pinceles. No serás pintor si no amas la pintura por encima de todo, y no es bastante saber lo que haces: tiene que emocionarte.

En las formas busca la luz más intensa y la sombra más profunda; lo demás es fácil, poca cosa. Ejercita tu memoria; la Naturaleza se limita a indicar. Edouart Manet. Carta a Jeannot, 1882

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